Sobrevivir a la ruptura. El Fin como Nuevo Principio.

No hay una sola razón por la que una pareja se separa, aún cuando nos guste creer que basta el amor para mantenerla unida. Cuando la relación se acaba aparece la rabia, la vergüenza, la soledad, la tristeza, la desilusión… un tropel de emociones que amenaza con arrasarnos y nos hace creer que hemos perdido el control, que ya no decidimos, que no llevamos el timón.rupturaEn toda ruptura, es normal sentir en un momento dado que no vamos a ser capaces de superarlo. Lo peligroso viene cuando lo pensamos que vamos a ser incapaces de olvidar a la persona amada, cuando lo creemos de verdad. Aunque pongamos todo nuestro empeño en recuperarnos y plantar cara, por mucho que hacemos o dejamos de hacer, parece que el tiempo pasa sólo para confirmarnos que esto es así. Tan incomprensible resulta nuestra incapacidad para olvidar como asombra nuestra capacidad para sufrir.
Una cosa es el dolor y otra el sufrimiento. El dolor es el hecho en bruto, sin elaboración de ningún tipo, ya sea físico o emocional. Es la consecuencia natural a la pérdida del ser amado. En palabras de Marwan “el precio a pagar por las cosas más hermosas”. El sufrimiento es lo que pasa cuando uno se niega a pagar ese precio.
Cuando huyendo del dolor, tapamos nuestras emociones con silencio, con otras personas, evitando lugares y conversaciones se genera una resistencia que nos impide seguir avanzando. La palabra emoción viene del latín emovere, es decir, mover y eso es lo que hace. Su función es movilizar al organismo para que emita una respuesta que lo saque de ese estado. Si bloqueamos la emoción, si no le damos salida, esta persiste, se acumula generando sufrimiento.
Si además nuestra mente nos juega una mala pasada al asumir que somos el reflejo de lo que nos está pasando, corremos el riesgo de bloquearnos. Nos hace perder la perspectiva y la capacidad de maniobra. Que mi relación haya fracasado no significa que sea un fracasado y que eso se venga conmigo a futuras relaciones. Que la persona a la que quiero ya no me quiera no significa que otra persona no me pueda querer y viceversa. Somos más que el producto de nuestras circunstancias.
Aceptar el dolor tal como viene no es fácil, puede que antes necesites negarte, rebelarte, enfadarte, decepcionarte y entristecerte. Para llegar a ese punto necesitamos una clase de apoyo y compañía muy concretos, que nos escuchen y al mismo tiempo nos ayuden a escucharnos a nosotros mismos. Se necesita tiempo para comprender que no somos perfectos, que no siempre conseguimos lo que queremos y que lo que queremos no siempre es lo que necesitamos y nos hace bien.
Para avanzar…
• Habla, escribe, lee…
• Tira de memoria, pero para aprender y comprender.
• No evites personas o lugares comunes.
• Escúchate.
• Busca compañeros que te ayuden en este viaje.
Como decía Eckhart Tolle “El sufrimiento es necesario hasta que te das cuenta de que es innecesario”


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